Aunque la mayor parte de los responsables de Recursos Humanos niegan que la imagen de los candidatos sea un factor importante en el proceso de selección, sí reconocen que ejerce sobre ellos una influencia inconsciente.

Por tanto, cuando se trata de elegir entre dos candidatos con una trayectoria profesional y unas aptitudes similares, el que haya dado una mejor impresión será el que normalmente consiga el puesto.

Para proyectar una IMAGEN PROFESIONAL debemos aprender a manejar los distintos componentes que conforman la imagen personal y así  tendremos más oportunidades de causar una buena primera impresión en el interlocutor.

Estos componentes son:

  • Imagen externa. A través de una buena higiene y un aspecto cuidado mostramos respeto hacia los demás y generamos confianza en las personas que nos rodean.
     
  • Comunicación verbal y no verbal. El objetivo es conseguir una conversación fluida a través de una voz agradable y armoniosa y de un mensaje bien estructurado.
     
    Es importante empatizar lo antes posible con el interlocutor a través de una mirada franca, una sonrisa honesta y unos gestos bien estudiados.
     
  • Aptitud. Defenderemos nuestras habilidades y competencias de tal manera que traslademos al entrevistador que somos el candidato idóneo para desempeñar el puesto y entrar a formar parte de su empresa.
     
  • Actitud. Una actitud mental positiva, es la que determina nuestro éxito. Durante toda la entrevista mostraremos interés, optimismo y entusiasmo.
     
    Tener una buena actitud, en estos días, es mucho más importante que tener las aptitudes que se requieren para desempeñar el puesto de trabajo, ya que ahora mismo hay muchas personas con las aptitudes necesarias compitiendo por el mismo puesto; sin embargo, adquirir una actitud positiva, idónea para desempeñar ese trabajo en esa empresa  es mucho más difícil, se tiene o no se tiene.

Un dicho popular dice: «hay tres cosas en esta vida que nunca vuelven atrás, la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida». Una mala primera impresión es una oportunidad perdida.

No olvidemos que, en general, no tenemos una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión.

Agustín Morales

Gerente de la firma Alonso&Co.